Sonríen y se hacen cosquillas. Ella le acaricia la cara, él protesta, y gira la cabeza para tener su boca a escasos centímetros de la de ella. La quiere besar, y ella se deja hacer. Cómo no hacerlo, si le trae loquita. Vuelven a sonreírse. Cualquiera que entrase por la puerta se daría cuenta. Ya no es aire lo que ambos respiran, y a ellos parece serles suficientes.
-Despues de tanto tiempo, vuelvo a escribir, mas tiempo tal vez, lo necesito.
Me gusta, me gusta tu blog! Te espero por el mío linda!
ResponderEliminarAgus#.